Opinión: Eran dos avestruces, de tierras lejanas, hicieron tan buenas amigas que no podían pasar la una sin la otra.
Ambas se amurallaron en sus caprichos y todotermino en riñas hasta que se reconciliaron. Una mañana, pactadas de paz, una de ellas manifestó.
Desde entonces no hubo más riñas y conservaron mutua amistad hasta la muerte.
La amistad no aprobada, no es amistad.
24/8/16
Ambas se amurallaron en sus caprichos y todotermino en riñas hasta que se reconciliaron. Una mañana, pactadas de paz, una de ellas manifestó.
Desde entonces no hubo más riñas y conservaron mutua amistad hasta la muerte.
La amistad no aprobada, no es amistad.
24/8/16

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