Opinión. Se fue a pique un día un navío con todo y sus pasajeros, y un hombre, testigo del naufragio, decía que no eran correctas las decisiones de los dioses, puesto que, por castigar a un solo impío, habían condenado también a muchos otros inocentes.
Mientras seguía su discurso, sentado en un sitio plagado de hormigas, una de ellas lo mordió, y entonces, para vengarse, las aplastó a todas.
Se le apareció al momento Hermes, y golpeándole con su caduceo, le dijo:
Aceptarás ahora que nosotros juzgamos a los hombres del mismo modo que tu juzgas a las hormigas. Nunca debes judgar el actuar de las demás persona por lo que son, primero mírate tus defectos para después judgar, por que tanto como tu y los demás tenemos defectos por que todos somos hijos del mismo padres y como personas tenemos defectos y cometemos herreros. Por eso mira tus defectos antes de judgar a los demás.
28 de octubre
No hay comentarios:
Publicar un comentario